Seguramente nos preguntamos si el cambio de país afecta nuestros chiquillos. Es una
pregunta con dos respuestas; una optimista y otra realista.
La optimista: los niños tienen una capacidad de adaptación enorme a los cambios de ambiente geográfico y cultural, sobre todo antes de la época escolar.
La realista: depende de muchos factores, internos y externos.
Los externos: por ejemplo, la nueva casa es mas pequeña y el bebé no tiene mucho espacio para gatear, los padres están angustiados y el bebé lo percibe; los nenes se dan cuenta de todo lo que pasa alrededor aunque no puedan decírtelo en palabras.
Los internos: son las predisposiciones, con influencias genéticas, ambientales e históricas de cada persona, a padecer ciertas enfermedades.
La respuesta de los chicos al cambio de país viene a ser una mezcla de los dos factores y es igualmente válida para el caso de chicos que nacen en el extranjero.
Aunque estemos lejos de nuestros países de origen y de nuestras familias, traemos toda nuestra carga cultural encima.
Aunque estemos bien adaptados al país que nos acoge, nuestra forma de relacionarnos con nuestros hijos está regida por todo lo que aprendimos al lado de nuestros padres, por esos lazos que fuimos creando desde pequeños con el mundo que nos rodea y que están cargados de códigos culturales, de lenguaje, de imágenes, olores y sabores.
Por otro lado, si el cambio de país no se pasa tan bien como lo imaginamos, si encontramos más dificultades de las que se habían previsto, son precisamente nuestras raíces culturales que pueden ayudarnos a seguir a flote. Pero no hay pánico: “cambio” no quiere decir “tragedia” y dificultad no quiere decir “trauma”. Si las cosas se asumen con amor y buen humor, generalmente encontramos soluciones.
¿Y dónde se buscan las soluciones cuando no vemos claro? Yo comenzaría por La Palabra (respuesta de psiquiatra, obviamente).
- Hablar, identificar el problema es ya dar un paso adelante hacia la solución.
- Evitar la exclusión: generalmente hay sitios donde encontrar personas de nuestra cultura o al menos de nuestra lengua. Por ejemplo las Asociaciones, los
blogs (”para la muestra, un botón” como decimos en Colombia)
- Buscar apoyo: en Francia hay muchas estructuras públicas muy útiles, por ejemplo los centros de PMI (Protection Materno Infantile).
-Buscar ayuda: En París hay sitios especializados en la consultación psicológica y psiquiátrica para inmigrantes; se pueden encontrar terapeutas de casi todas las lenguas, especialmente en el centro Minkowska (su sitio web está en español).
También existe la “Clínica Transcultural”; allí se aplica la Etnopsiquiatria (o más precisamente, la “Etnopsicoterapia de inspiración analítica”). Básicamente se trata de respetar al individuo en su contexto cultural. Pueden visitar su sitio web (en francés)
Hay una rúbrica específica para consultas, con los teléfonos y la dirección.
No duden en contactarme si tienen preguntas o quieren informaciones más precisas a mi correo electrónico: polatija@yahoo.com
Artículos relacionados en “París con Chicos”:![]()
- Cuándo consultar a un psicólogo infantil. Por: Bárbara L. Veleizan
- Buscando un psicólogo infantil. Por: Bárbara L. Veleizan
Por: Dra. Paula Herrera-Boutron para “Paris con Chicos”
La Doctora Paula Herrera-Boutron es colombiana y médico asistente del servicio de psiquiatría infantil en el Hospital de Perray-Vaucluse (departamento de l’Essonne).


nuestro sitio, nos ha escrito contándonos su experiencia con
Para reservar llamar a Sophie (francés o ingles) y sino escribir al e-mail


muchos colores que certificaba tus conocimientos. Nos creíamos muy importantes. Tener las herramientas para ayudar a alguien, en esos momentos en que los segundos pueden ser la clave entre vivir o morir nos hacía sentir adultos.
Entonces, ¿cómo prevenirlo?
mo siempre estamos ávidas de hablar de nuestros hijos, queremos explicar hasta el último detalle todo lo que le sucedió en el último mes. Ni hablar de si está enfermo, entonces se mezcla también nuestra preocupación.


